Baudelaire no era, precisamente, un amante de la naturaleza. De hecho, toda su poesía tiene como único centro de atención lo artificial, lo urbano. Basta con echar una ojeada al índice de Las flores del mal para percibir el poco interés que el poeta sentía por la naturaleza en estado puro. Cuando aparecen figuras naturales, como el albatros, los bosques, o los océanos, siempre lo hacen para ilustrar algún elemento urbano. Sin embargo, es posible hacer una lectura de su obra tratando de adivinar la imagen de la naturaleza que late en ella. Es lo que veremos en el siguiente capítulo.
Para trabajar el tema es necesario que repases la concepción newtoniana de la naturaleza (punto 2 D del tema 3). A continuación estudia el apartado B de la introducción al tema 4, en el que se expone la imagen romántica del mundo natural. Con este horizonte de fondo, lee el punto 1 del tema 2 del libro. En la próxima entrada daré indicaciones más concretas.
lunes, 16 de mayo de 2011
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